Programa presencial de transformación profunda · Grupos reducidos de mujeres
Tienes una vida
que funciona.
Y aun así,
algo no termina
de estar bien.
Has hecho terapia, has leído, has aprendido sobre ti. Y sin embargo, sigues viviendo desde un lugar que no sientes del todo tuyo.
En tu lugar es un proceso para salir del rol que aprendiste a habitar y volver a colocarte en tu propia vida.
Antes de seguir, una pregunta
No porque haya algo malo en ti. Sino porque llevas demasiado tiempo viviendo lejos de tu propio lugar.
Por qué pasa esto
No es un problema
de fuerza de voluntad.
Es que aprendiste a vivir
desde un lugar que no era el tuyo.
Desde pequeña, sin elegirlo, aprendiste a ocupar un lugar: ser la fuerte, la que cumple, la que no molesta, la que sostiene. Nadie te lo pidió con palabras. Simplemente fue lo que funcionó para encajar, para que te quisieran, para que todo siguiera en su sitio. Y lo hiciste tan bien, durante tanto tiempo, que ese papel dejó de parecer un papel: se convirtió en quien crees que eres.
Por eso entenderlo no basta. Puedes comprender con toda claridad de dónde viene lo que te pasa y, aun así, encontrarte respondiendo igual que siempre, casi sin darte cuenta. Porque eso no vive solo en la cabeza. Vive en tu historia, en tu sistema familiar, y sobre todo en tu cuerpo: en las sensaciones que se activan cuando vuelves al rol de siempre, casi antes de que puedas pensarlo.
Por eso el trabajo que propongo no es solo entender. Es un proceso que toca las tres cosas a la vez:
QUÉ ES Y QUÉ NO ES
Esto no es
más de lo mismo.
ESTO NO ES
ESTO SÍ ES
El recorrido
Un proceso profundo
se recorre por etapas.
Este trabajo no se hace de una vez. Se recorre en tres ciclos, cada uno de un curso de duración, que siguen el orden natural en el que una persona se transforma: primero mirarse, luego comprenderse y reorientarse, y por último habitar y sostener lo nuevo. Se empieza por el primero. Y cada ciclo es un proceso completo en sí mismo.
Por aquí se empieza · 9 meses
Mirar hacia dentro
La puerta de entrada. Un proceso completo en sí mismo.
Durante nueve meses miras hacia dentro: tus creencias, tus voces interiores, lo que te mueve sin que lo veas. Empiezas a distinguir qué de lo que haces es tuyo y qué es el papel que aprendiste. Es un proceso entero, con su inicio y su cierre, del que sales habiéndote visto de una forma en que probablemente no te habías visto antes.
Si decides continuar
Entender de dónde vienes y volver a ti
El origen, y el camino de vuelta a lo propio.
Una vez te conoces mejor por dentro, miras el origen: tu familia, los roles que recogiste, las lealtades que sostienes sin saberlo. Y desde ahí empiezas a reorientarte hacia lo que de verdad es tuyo, distinguiendo tu esencia de lo heredado.
El cierre del recorrido
Habitar y sostener el cambio
Afianzar lo nuevo para que se quede.
El último ciclo es el de afianzar. Aprender a habitar el lugar nuevo y a sostenerlo cuando el miedo, la culpa o las resistencias intentan devolverte al de antes. Es lo que convierte un cambio puntual en una forma de vivir.
No tienes que decidir ahora todo el recorrido. Se entra por el primer ciclo, que es completo en sí mismo. Muchas mujeres, al terminarlo, eligen continuar para profundizar más. Pero esa decisión la tomas tú cuando llegues ahí. Aquí solo te invito al primer paso.
En cada ciclo, un mismo hilo: mente, emoción y cuerpo. Entender, sentir y llevar a la acción. Porque un cambio que solo se comprende no se sostiene; tiene que sentirse y encarnarse.
Para quién es
Quizás te reconozcas
en alguna de estas mujeres.
No son tipos cerrados. La mayoría de las mujeres que llegan se reconocen
en varias a la vez, porque todas comparten el mismo fondo: han vivido mucho
tiempo desde un papel que aprendieron, y han dejado de habitar su propio lugar.
01
La que siempre cumplió
La buena hija, la responsable, la que hizo lo que se esperaba de ella.
Tan acostumbrada a responder bien que ya no sabe qué quiere de verdad,
más allá de lo correcto.
02
La que sostiene a todos
La fuerte, la que cuida, a la que todos acuden. La que lleva tanto tiempo
siendo el apoyo de los demás que se ha quedado sin un lugar donde poder
soltar su propio peso.
03
La que se hizo invisible
La que aprendió a no molestar, a no pedir, a no ocupar espacio. Tan discreta
durante tanto tiempo que ha terminado por desaparecer un poco de su propia vida.
04
La que lo tiene todo y no se encuentra
La que, vista desde fuera, lo tiene resuelto: vida, trabajo, familia.
Y por dentro arrastra una sensación que no sabe nombrar, de no estar
del todo en lo que es suyo.
05
La que llega en un punto de inflexión
Una separación, un duelo, el nido vacío, un cambio de etapa. Algo se ha
movido, y de pronto ya no puede seguir como estaba. La vida le pide
mirarse de otra manera.
Si te has reconocido en una, o en varias, este proceso es para ti.
No porque encajes en una etiqueta, sino porque, como todas ellas,
mereces volver a habitar tu propio lugar.
El programa
Un solo proceso completo.
Pensado para que puedas sostenerlo.
Duración
9 meses (un ciclo)
Proceso completo de inicio a cierre. No un taller puntual.
Encuentros
2 tardes al mes
Presenciales, en grupo. Donde ocurre el trabajo vivencial real.
Entre encuentros
Ejercicios y reflexión
Preguntas y propuestas que acompañan e integran el trabajo de cada fase.
El grupo
Grupos reducidos
Lo bastante pequeño para que el trabajo profundo sea posible
y nadie se pierda.
Cómo se trabaja
Mente · emoción · cuerpo
Un trabajo vivencial y experiencial que integra el mundo interior,
la historia y el cuerpo. No solo conceptual.
Inversión
990€ · primer ciclo
Con opción de pago mensual: 110€ al mes. Cada ciclo siguiente,
si decides continuar, tiene su propia inscripción.
sin que el dinero sea la barrera. Si quieres hacerlo y la forma de pago es
lo único que te preocupa, escríbeme y lo hablamos.
Lo que suele preocupar antes de entrar
Es normal
tener dudas.
Hablemos de las más frecuentes.
«Me da reparo abrirme delante de mujeres que no conozco.»
Es completamente normal. Y nadie te va a pedir que cuentes nada para
lo que no estés preparada. La apertura en un grupo no se fuerza:
se construye poco a poco, a medida que te sientes segura y ves que
lo que ocurre allí se trata con respeto y cuidado.
Lo que suele pasar, además, es que escuchar a otras mujeres nombrar
cosas que tú también has sentido genera algo que la terapia individual
no siempre puede dar: la sensación profunda de que no eres la única,
de que lo que te pasa tiene sentido y puede ser compartido sin juicio.
«¿Y si coincido con alguien que conozco?»
Los grupos se forman con mucho cuidado. Antes de empezar hay una
conversación individual conmigo, y una de las cosas que revisamos
es precisamente que no haya relaciones previas significativas que
puedan interferir en el trabajo.
Si surgiera alguna coincidencia, se hablaría antes de que el grupo
comience. La confidencialidad no es una recomendación: es un compromiso
explícito que asume cada participante.
«¿Y si remuevo cosas y me quedo peor?»
Un proceso profundo mueve cosas. Sería poco honesto decirte lo contrario.
Pero no las mueve para dejarte sola con ellas: las mueve dentro de un
espacio sostenido, con tiempo, con grupo y con acompañamiento profesional.
Cada ciclo tiene principio y cierre. No se abre algo sin trabajar cómo
integrarlo. Y entre encuentros no estás abandonada: hay ejercicios,
propuestas y formas de contacto para cuando algo necesita ser atendido.
«¿Tengo que comprometerme a varios años?»
No. Te comprometes al primer ciclo: nueve meses, un proceso completo
con inicio y cierre propios. Al terminar, tú decides si quieres continuar
con el siguiente. No hay ninguna obligación ni expectativa de que lo hagas.
Muchas mujeres eligen seguir porque sienten que quieren profundizar más.
Pero esa decisión se toma al final del ciclo, no ahora.
«No sé si puedo permitírmelo ahora.»
Lo entiendo. Por eso el proceso tiene opción de pago mensual:
110€ al mes durante nueve meses, sin recargo.
No quiero que la forma de pago sea lo que te impida hacer un trabajo
que sientes que necesitas.
Si incluso así es difícil, escríbeme. Podemos hablar de tu situación
concreta sin compromiso.
El primer paso no es decidir.
Es hablar.
Puede que este sea
el momento de
volver a tu lugar.
No hace falta que lo tengas todo claro para empezar. De hecho, casi nadie
lo tiene. Solo hace falta que algo de lo que has leído aquí te haya resonado
por dentro, lo suficiente como para querer mirarlo de cerca.
Si es así, escríbeme. Sin compromiso. Podemos hablar de si
este es tu momento, resolver tus dudas, y ver juntas si este proceso es para ti.
Te responderé yo personalmente. Sin formularios automáticos ni respuestas hechas.